Primeros auxilios · 21 de setiembre de 2026
¿Qué hacer ante una quemadura en casa?
Por Dra. Erika Ferrufino — Médica pediatra y neonatóloga · CMP 73002

Las quemaduras son uno de los accidentes domésticos más frecuentes en la infancia: una olla que se vuelca, el agua de la ducha demasiado caliente, una plancha al alcance de la mano. Saber reconocer su gravedad y qué hacer en los primeros minutos puede marcar una diferencia real en cómo evoluciona la lesión.
Primero, identificar el tipo de quemadura
No todas las quemaduras son iguales, y reconocer de qué tipo se trata ayuda a decidir si se puede manejar en casa o si hay que consultar de inmediato.
- Primer grado (superficial): afecta solo la capa más externa de la piel. Se ve enrojecida, duele, pero no hay ampollas. Es el caso típico de una quemadura solar leve o un roce breve con algo caliente. Suele curarse sola en pocos días.
- Segundo grado (espesor parcial): compromete capas más profundas de la piel. Aparecen ampollas, la piel se ve húmeda o brillante, y el dolor es más intenso. Requiere más cuidado y, muchas veces, evaluación médica.
- Tercer grado (espesor total): destruye todas las capas de la piel y puede llegar a tejidos más profundos. La piel se ve blanquecina, marrón oscura o acartonada, y paradójicamente puede doler poco o nada, porque las terminaciones nerviosas también resultaron dañadas. Es siempre una urgencia médica.
Ante la duda sobre qué tipo de quemadura es, o si parece más profunda de lo esperado, es preferible consultar antes que esperar.
Los primeros pasos, en orden
- Enfriar la quemadura. Apenas ocurre, colocá la zona afectada bajo agua fría corriente (no helada) durante varios minutos. Esto ayuda a frenar el daño en la piel, calma el dolor y reduce la inflamación.
- Si la ropa está en contacto con la zona quemada, retirala lo antes posible, salvo que esté pegada a la piel: en ese caso, no tirar, sino cortar la tela alrededor.
- Calmar el dolor si es necesario. Un analgésico como paracetamol o ibuprofeno, en la dosis correspondiente a la edad y el peso del niño, ayuda a controlar las molestias mientras se decide el resto del manejo. Ante la duda sobre la dosis, es mejor consultar con el pediatra.
- Cubrir la zona. Si la piel no está mojada ni supurando líquido, alcanza con un apósito limpio y seco, o un paño limpio. Si la quemadura sí moja o supura, cubrila suavemente con gasa estéril si tenés a mano, y consultá de inmediato.
- Mantener la calma y observar bien la zona antes de decidir si es necesario ir a la guardia.
¿Se puede usar aloe vera?
En quemaduras de primer grado, algunos estudios sugieren que el gel de aloe vera puede ayudar a calmar la zona y, en algunos casos, acelerar levemente la cicatrización, gracias a su efecto hidratante y antiinflamatorio. La evidencia disponible es limitada y proviene mayormente de estudios pequeños, por lo que no reemplaza a los cuidados médicos indicados, pero sí puede considerarse como un alivio adicional una vez que la piel ya fue bien enfriada bajo el agua.
Algunas consideraciones importantes:
- Usarlo solo en piel sin ampollas ni heridas abiertas: en quemaduras de segundo o tercer grado no se recomienda, y lo indicado es la evaluación médica.
- Preferir gel de aloe vera puro, sin perfumes ni agregados, o consultarlo con el pediatra antes de aplicar cualquier producto comercial.
- Suspender su uso si la piel se irrita, pica o empeora tras la aplicación.
¿Y la crema de caléndula?
La caléndula (también llamada maravilla) es otra planta usada tradicionalmente para quemaduras de primer grado y otras heridas leves de la piel. Tiene propiedades antiinflamatorias y se le atribuye un efecto calmante y protector sobre la cicatrización. La evidencia científica también es limitada aquí, con estudios pequeños que muestran resultados alentadores pero que todavía no alcanzan a confirmar su eficacia con la misma solidez que otros tratamientos médicos.
Las mismas precauciones del aloe vera aplican para la caléndula: usarla solo en piel sana, sin ampollas ni heridas abiertas, y suspenderla si aparece irritación. Ante cualquier duda, lo mejor es consultarlo con el pediatra antes de aplicar cualquier crema natural.
Lo que no hay que hacer
- No poner hielo directamente sobre la quemadura: puede dañar aún más la piel y retrasar la cicatrización.
- No frotar la zona: puede aumentar la formación de ampollas.
- No aplicar manteca, grasa, mostaza, pasta dental ni ningún remedio casero: lejos de ayudar, estos productos pueden favorecer la infección y complicar la curación.
- No romper las ampollas: actúan como una barrera natural contra las infecciones.
- No usar cremas ni ungüentos por cuenta propia (más allá del aloe vera en quemaduras leves de primer grado), salvo que el pediatra ya los haya indicado antes para una situación similar.
¿Cuándo hay que consultar sí o sí?
Conviene buscar atención médica sin demora si:
- La quemadura afecta la cara, las manos, los pies, los genitales o una articulación.
- Es una quemadura de segundo o tercer grado, extensa, o que rodea por completo un brazo, una pierna o el tronco.
- Aparecen ampollas grandes o la piel se ve blanquecina, marrón o acartonada.
- Fue causada por electricidad o por un químico.
- El niño tiene menos de un año, tiene dolor intenso a pesar del enfriamiento y el analgésico, o el mecanismo del accidente genera dudas.
Ante cualquiera de estas señales, o si simplemente no estás segura de la gravedad, es mejor consultar antes que esperar.
Señales de alarma en los días siguientes
Si la quemadura se trata en casa siguiendo las indicaciones del pediatra, igual conviene estar atenta a signos de infección: más enrojecimiento o hinchazón alrededor de la zona, mal olor, secreción o fiebre. Ante cualquiera de estos signos, hay que consultar de nuevo, sin esperar al control ya pactado.
No olvidar: proteger la zona del sol
Mientras la piel quemada está cicatrizando, es especialmente sensible al sol y se puede manchar o dañar con más facilidad que la piel sana. Conviene cubrir la zona con ropa o mantenerla a la sombra, y evitar la exposición solar directa hasta que la piel esté completamente recuperada, incluso varias semanas después de que la quemadura ya no duela.
Prevenir sigue siendo lo más efectivo
La mayoría de las quemaduras infantiles ocurren en la cocina y en el baño. Mantener los mangos de las ollas hacia adentro, probar la temperatura del agua antes de bañar a un bebé o niño pequeño, y guardar planchas, velas y líquidos calientes fuera de su alcance, son medidas simples que evitan gran parte de estos accidentes.
Ante una quemadura, los primeros minutos importan: agua fría, calmar el dolor, cubrir sin remedios caseros, y consultar si hay dudas. El resto lo puede guiar tu pediatra.
